domingo, noviembre 20

Gabriel.

Habia sido varios años desde que volvia a mi patria, seis años para ser exacto. Recien cumplido los veinte abriles, todavia un joven incauto e inocente. Con gran ansias deseaba ver a mi familia y amistades que no veia hacia esos seis años pero parecia una eternidad ya que aquel tiempo transcurrido ocurrio dentro de mi temprana pubertad hasta finales de adolescencia. Memorias distantes se iban aproximando cada cuadra que andaba. Recuerdos olvidados que renacían al avanzar el camino de lo que un día fue mi hogar. El reencuentro familiar fue tan encantador que se me hace laborioso describirlo. Sentia como renacia un sentimiento guardado, el cual tras muchos años de estar oculto reaparecieron. Recuerdo cuando niño todo era gigante, inmenso, enorme; todo era pleno, armonioso, lleno de vida y de risas. Todos eran mas jovenes o mas chicos. Ahora veia el cabello grisaseo en mis tios. Mis primos ya no eran niños si no hombres. Todo parecia ser mas pequeño de lo que recordaba. El impacto del tiempo ausente en nuestras vidas no fue impedimento de que nuestra relacion familiar fluya, como si ni un minuto de nuestras vidas nos hayamos separado. A tres semanas dentro de mis vacaciones recibo una llamada de mi madre. Con imponencia da la resolucion de mi asueto en Lima. Necesitaba que vaya a ver mi familia al sur. Al dia siguiente me veo dentro de un autobus con una maleta en mano y un boleto de ida a Santiago. Esos dos dias de mi vida que pase en ese autobus me hizo dar cuenta que mi vida no esta escrita y que nunca sabras a quien conoceras o que aventura la vida te pondra. Despues de dos dias de gozo y dos noches de largas conversaciones en plena oscuridad finalizando en un beso y unas caricias llegue a Santiago. Al llegar ahi fue un reenacto de lo sucedido anteriormente ya que aquel fue mi hogar por unos años al igual. Reuniones familiares, besos y abrazos recuperados tras tantos años de distancia. Llego a leer un correo electronico de un amigo informandome que iba a estar en Chile las mismas fechas que yo pero no en Santiago si no en una finca a unas horas de ahi. Quedamos en encontrarnos y pasar el fin de semana en la finca en la cual se iba a hospedar. Despues de un arduo paseo en metro, tren y un microbus local finalmente me encontre con mi amigo. Al bajar en esa parada se veia un lugar inhospito, lleno de cultivos y calles de tierra. En eso empezamos a caminar, el iba caminando llevando una bicicleta a su lado ya que asi habia llegado a darme el encuentro. Despues de una media hora de camino nos aproximabamos a la finca y el decide decirme que por favor al entrar a esta finca en la cual me iba a alojar por los proximos tres dias y dos noches que mantenga una mente abierta y que no haga preguntas del porque de esa razon. Yo al oir tal declaracion solo me conforme y asenti sin preguntar mas. Finalmente llegamos a un porton rodable de buen tamaño y al lado izquierdo en el mismo porton una puerta por la cual tenias que agachar la cabeza al entrar. Tres viviendas de madera se hallaban dentro la finca. Todos muy amables me recibieron y me dieron una bienvenida muy grata. Llegue para la hora del lonche asi que nos sentamos en la mesa a tomar te y a comer galletas de soda junto con mantequilla. Me sentia timido en aquel lugar ya que todos se conocian y hablaban entre ellos pero muy sociables me hacian preguntas y yo las respondia mas no preguntaba. A mi lado derecho una señora de cabello blanco, mirada ida, murmuraba tan blando que no lograba distinguir lo que decia. A su lado una señora cuidandola y consintiendola. Me intrigo esa persona ya que al observarla me transmitia una cierta sensacion de tranquilidad. Me acople nuevamente a la conversacion de los chiquillos. En eso oigo de varios decir que apenas oyeron de este lugar lo que mas añoraban era venir aca y conocer a Gabrielito y todos voltearon a ver a la señora de cabello blanco. Me tomo desprevenido esos comentarios pero no hice ningun comentario al respecto y continue tomando mi te. No lograba comprender por que ser referian a una señora de edad asi con nombre masculino. Se oscurecio rapido y hacia frio ya que era invierno. Entre al cuarto que me habian acomodado y habia un camarote dentro, no habia nadie asi que me acoste en la parte superior y me quede dormido. Al dia siguiente mi amigo me desperto, el habia dormido abajo, me arregle y salimos a tomar desayuno junto a los demas. La mañana estaba helada y la tetera estaba hirviendo. Me sente en la mesa al lado de la señora de cabello blanco y todos continuban refiriendose a ella como Gabrielito. La señora parecia ser autista ante mis ojos pero hablaba de cierta manera que se me hacia muy dificil entenderla. Despues de prestar atencion a sus palabras me doy cuenta que hablaba distinto. Un español de antaño y por momentos como si hablase latin. Nuevamente se aislaba y su mirada se iba como si dos palomas volasen hacia el horizonte. Uno le seguia la mirada pero para mi desilusion no mantenia la mirada firme al igual que ella y pocos segundo despues se desviaba. La señora que la cuidaba la levanto y la llevo a la habitacion para asearla. Mientras se iba sentia como esa paz se extinguia y no lograba entender por que me sentia asi. ¿Porque al estar al lado de Gabrielito me hacia sentir una relajacion y una paz interna que jamas en mi vida habia sentido? Me hacia sentir una sensacion grata y mas que eso como si fuese amor. ¿Como era posible algo asi sin conocerla ni haber conversado con ella? Ya ha este punto me sentia intrigado por toda esta situacion. Al mediodia nos hacen entrar a la cabaña del centro de la finca. Dentro del lugar habian varias colchonetas en el piso y nos hacen recostarnos. Mentiria al decir que no senti nada y que me quede dormido por eso pasaron seis horas inadvertidas. Al contrario senti como mi alma se separaba de mi cuerpo. La livianez de mi ser se media a una pluma. Calma, reposo, concordia, quietud, ternura y afecto llegaban a ser uno en un ente. Habre sentido que el tiempo transcurrido fue un simple parpadeo pero la plenitud de ese instante fue algo mas grandioso que la existencia misma. No existen palabras ni existiran para describir como me senti. Y para mi lo mas interesante fue el hecho que yo no era una persona religiosa y continuo no siendola hasta el dia de hoy. Seis de la tarde nos sentamos todos para la cena. Habia cazuela y estaba en un ollon en el centro de la mesa. Todos se sirvieron y empezaron a comer. Yo continuaba en un estado de conmocion despues de aquel evento de mediodia. Oia muchas voces hablar pero no lograba consolidar ninguna conversacion. Hasta que no pude mas, la cabeza me daba vueltas y pregunto - ¿Porque razon le dicen a esta señora Gabrielito? Todos extrañados por mi pregunta y hasta unos ofendidos mirandome con cierto desprecio me responden - ¿Como no sabes? Mi amigo me llevo a un lado del comedor y en pocas palabras me explico que ella no era una mujer o pues que lo fue en un momento de su vida pero que ahora habia sido otorgada una esencia del Arcangel Gabriel. Sobrecogido me retire de la sala y regrese a mi habitacion. Estupefacto por lo que habia oido no lograba concebir tal hecho y lo encontraba irreal y fantasioso. En mi mente eso era imposible y no era verdad. La mañana siguiente ya vovia a Santiago. Otra mañana helada de invierno pero desperte mas temprano que lo usual para poder irme sin mas platica. Mientras me dirigia al baño tenia que cruzar la cocina y a la vez la pieza de Gabrielito. Andaba con pasos suaves ya que todos permanecian durmiendo cuando en eso Gabrielito sale de su habitacion velozmente desorientada hacia la cocina y se cruza conmigo y tras de ella su compañera la cual la sostuvo de la mano para que volviera a la habitacion para asearla y al Gabrielito darse vuelta frente mio noto un plumaje blanco brotando de su cabello el cual dejaba rastro en el piso por el movimiento brusco para volver a la habitacion. Anonadado sali de la finca y nunca mas toque el tema. Trate de encontrar razon y logica a lo sucedido pero 7 años despues de aquel acontecimiento no logro hayarla. Solo queda guardar nota y saber que en esta vida siempre hay algo mas de lo que nuestros ojos ven.

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