lunes, octubre 26

La playa.

Anoche mire a mi izquierda y vi sonrisas, carcajadas y cerveza. Decidi quitarme los zapatos y las medias. Voltee la mirada y entre a la playa. Una larga caminata para llegar a la orilla. Se me hacia eterno llegar a la orilla. La arena fria y tan fina. La arena mas la brisa de la noche me hacia congelar el cuerpo entero. Solo el recuerdo de ella me abrigaba un poco. Tantos recuerdos de cuando fui con ella alli. Entre al agua mansa, tibia y apacible. Me sente en la orilla donde apenas llegaba los residuos de lo que fue una ola. Mis brazos sostenian mis rodillas. Las curvas de su rostro marcaban el horizonte. Lograba oir las olas del mar. Las estrellas eran tan visibles por falta de contaminacion luminica. Me eche de espaldas a disfrutar de la noche. Lo que la noche, el mar, la arena y las nubes me decian. Sabias amigas, saben oir, saben aconsejar, me conocen muy bien. Recostado en esa arena fina enciendo un cigarillo mientras admiro las nubes nocturnas. Aun de bellas como las del dia. Pareciendose a una obra de Claude Monet del año 1872. Tomaron una figura tan hermosa. Todas las nubes confabuladas encima mio y ninguna en otro lugar. Relatandome una historia. Una historia de amor, deseo, odio, perturbacion, celos, alegria y placer. Las imagenes eran tan graficas, literalmente escenificando mi vida, goze mucho de esa noche. La brisa del mar retumbaba en mi oido como una melodia tatareada por una madre a su criatura. La arena me cubria y me ofrecia calidez como envuelto en cobijas desnudo junto a tu ser amado. Lagrimas brotaban, sonrisas aparecian, llantos soltaba, carcajadas venian. Una linda y triste remembranza de eventos pasados. Parejas de la mano caminaban por la playa y yo cauteloso no dejando de observarlos. Envidioso de no poder otorgarle algo asi a una mujer; de entregarle el cielo, el mar y la luna y sellar nuestro amor con un beso blando lleno de sinceridad. La brisa me dijo que ya era tiempo. Ya era tiempo de salir de aquel hoyo en el que me encontraba. Hora de ponerme los zapatos y andar en mi camino. Brisa sapiente hablame que necesito de ti.

domingo, octubre 25

Noche maldita.

Al llegar la noche oscura. Llena de tentaciones y viajes turbios. Viajes de recuerdos, añoranzas y fantasias. Noche fria, vacia y dispuesta a enredarte en su manto negro. Incitacion a un recuerdo ya olvidado o en camino al olvido. Empecinado en la constante reminiscencia de aquel ser angelical. Noche execrable saturada de remembranzas. Un simple deseo de cerrar los ojos y poder descansar en paz con absoluta soseguedad que no logro hayar. Algunas noches llegan a ser mas heladas que otras. El negro puro, casto y voraz que alcanza esta madita noche. Me enbarulla en los recuerdos de una mujer, desvelado y sediento por ella. Tal mentecatez la mia en continuar con ensueños de algun dia volver. Un simple anhelo que no ha de llegar. Un simple anhelo que he de relegar. Proseguir en el anden del destierro. Señero he de seguir, asi llegue al mundo y asi me ire. Noche ciega, sorda y muda que no ve ni oye mis bramidos por eso no ha de responder. Ululatos de heridas al corazon. Noche tan callada que mis pasos, suspiros hasta pensamientos hacen un estruendo por la vereda firme y brecha. Con un cigarro en mano, encendido, camino a la deriva mientras la noche mas hundida que antes, mas negra que nunca, mas fria que estaciones precedentes me relata su historia. Logro oir su voz ronca y desapacible haciendome aun mas sentirme peor. Es como si mi raciocinio esta derrotado ante tanta axioma pero aquella proposicion fallida no sera jamas. Lamentable pero cierta. Noche negra que con el transcurrir del tiempo oscurece mas pero mientras mas negra se pone menos tiempo falta para que salga el sol.

viernes, octubre 23

Golpes.

Atraves del tiempo y los sucesos de la vida uno se da cuenta de los golpes fuertes que la vida nos da. Golpes tán fuertes que hay momentos en los cuales nos rendimos ante ella. Aquí los dejo con unas palabras del Señor César Vallejo, Los Heraldos Negros 1918.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fé adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

miércoles, octubre 14

Cascada.

Cascada de imágenes dentro de mis sueños. Sueños de aventuras pasadas y risas constantes. Constantes recuerdos de los buenos tiempos. Tiempos ya idos y que no han de volver. Volver a recordar en ti crea un sonrisa en mi rostro. Rostro radiante, sonrisa bella y cabizbaja mientras tu cabello fluia por tus mejillas. Mejillas tan hermosas que extraño cantidad. Cantidad de veces que deseo volver a oler tu humor. Humor que en mi sabanas dejaba tu cuerpo. Cuerpo tán bello como el cielo azul celestial. Celestial fue lo que obtuve de ti mientras lo tuve. Tuve el tiempo de adorarte, desearte, amarte y deleitarte mientras pude. Pude ir más allá de lo que hice pero me deje llevar por tonterias. Tonterías que hoy me arrepiento y que no debí hacer ni decir nunca. Nunca olvidare esos besos insaceables y aquella lujuria. Lujuria que satisfacimos tanto que solo con el simple recuerdo me enamoro nuevamente de ti mi adorada. Adorada, amena, radiante, espléndida, amorosa, encantadora, tierna, angelical, cándida y otras más son algunos adjetivos que te caen a pelo. Pelo que extraño regado entre mis cobijas. Cobijas que no me abrigan como lo hacía tu cuerpo desnudo y frágil. Frágil tengo el corazón despues de tantas quebranturas. Quebranturas que tuvo nuestro amor en su tiempo pero las logramos superar. Superar la conclusión de nuestra relación es lo más doloroso para mi. Mi amor por ti fluira por siempre como el agua fluye constante en la cascada.

Conducido al llanto.

Bañado en lágrimas. Mi piel erizada y mis mangas empapadas del llanto que soltaba. ¿Qué hice mal? ¿Porqué? ¿Con qué razón? Pensamientos iban y recuedos volvían. Mi mundo estaba destrozado. Ni se como conducía. Mis ojos estaban nublados por las lágrimas constantes que salían de mi. No lo podia creer. Estaba tan sorprendido. Una decisión que ni en siglos me la imaginaría. Todas mis ilusiones estaban en el suelo, en el lodo del dolor y sufrimiento. Tantas cosas que decirle, tantas preguntas que hacerle. No estaba pensando derecho. Tenía mucho dolor en mi pecho. Mi corazón lleno de lamento no cesaba de doler. Era como si se estuviese partiendo en dos. ¡Qué dolor! Iba a 104 millas por hora. Evadía a los autos. Los pasaba sin piedad. Por donde fuese, hasta por el pasto si tenía. No pensaba en nada más que en ella. El amor de mi vida o lo que fué. Silencio total en el auto. Lo único que oía eran los gritos que soltaba maldiciendo é ímplorando piedad a Dios. Tales gritos que duraron más de un día, más de aquel viaje. Quería verla, quería sostenerla en mis brazos, quería besarla, acariciarla y hacerle el amor. Necesitaba de ella, de su aroma, de su risa, de su ser. Era parte de mi y sentía como me moría poco a poco. Fué como si se me fue la vida. Durante el viaje quería estrellarme y morir. Nada tenía sentido ya. Se me había ido. Se fué parte mi alma, parte de mi corazón, parte de mi razón por vivir. Cada árbol que veía me llamaba, me imploraba que fuera uno con el pero mi deseo de verla una última vez fue más fuerte que el deseo de morir, en ese momento. Mi rostro entero hasta mi cuello estaba lleno de lágrimas derramadas por una mujer. No aguantaba más. No sé como llegué pero llegué. Lo cual fué lo más duro porqué no pude esconder mis sentimientos. Me solté en llanto, le pedí perdón y ni siquiera se porqué. Trate de oirla pero no comprendía su justificación. Sentía como caía al vacío. Un vacío interior. No se lo deseo ni a mi peor enemigo. ¡Qué fatalidad! Hubiera preferido que me acuchillaren diréctamente al corazón. Me siento mal, me siento vacío, no logro sonreir, no se a donde se fué mi felicidad. Tú te la llevaste. Soy otra persona. Deseo volver a la normalidad. Quiero ser el mismo de siempre. Ese hombre alegre y joviál que era. Mi regreso fué eterno. Deseaba morir. Lo que de ida hice en dos horas, me tomó ocho volver. Mi dolor era tal y mis lágrimas tantas que sincéramente no lograba conducir. Ya no quedaban servilletas en mi auto para sonarme la nariz ni vida en mi. ¿Avísame cuando llegues? No quería llegar, quería volver. Más de dos veces lo hice pero me enrumbé nuevamente al norte. Qué desesperación aquella. Tán impotente de no poder hacer algo. El amor cesó y no fue el mío.

lunes, octubre 12

Aquel hombre.

¿Porque sere ese hombre? Ese hombre que da todo por una mujer. Despues de unas tantas desilusiones amorosas deberia ser mas cuidadoso a quien le entrego mi corazon pero me es dificil. De inmediato me ilusiono y la quiero amar, y entregar todo mi ser a esa persona. Tan joven y tan iluso. Ni tan joven ya soy, ya tengo 24 años. Ya a mi edad gente tiene familia, trabajo fijo, casa, etc. ¿O sea y yo? Continuo en la universidad. Pronto acabare. La realidad es que detesto estar solo. Siempre quiero estar en una relacion. ¿No se porque? Mis amigos me llaman tonto y otras cosas pero es la verdad. Si deberia andar solo, disfrutar de las cosas que la vida de soltero me ofrece pero conmigo no es asi. Siento como el estar en una relacion y esos sentimientos puros que se sienten mutuamente es mucho mas especial, sincero y obtienes mucho mas a cambio que el estar acostandose con una u otra. Sera porque soy una persona muy sentimental. Deberia ser mas frio pero asi soy yo. Supongo que lo herede de mi madre. La soledad me mata. Se vuelve mi aliada nuevamente. Converso con ella. Lloro con ella. Me acompaña constantemente. A veces es buena pero a veces me fastidia. A veces no la soporto. Especialmente en estos momentos. Yo se que despues de un tiempo me acostumbrare a ella y sera mi mejor amiga pero para eso falta un poco. Ya me ha pasado anteriormente entonces se como funciona. Es leal a uno, y no se va aunque uno mas quiera. A veces quisiera no ser ese hombre, pero lo soy.