lunes, julio 9

Engaño.

"¡Por la puta madre Mario! ¡¿Porqué mierda me tuviste que hacer esto?!" - gritó Ana desesperádamente. "¡Tranquila mi amor! Conversemos porfavor Ana", dijo intranquílamente Mario. "No me llames mi amor pedazo de mierda!" - exclamó entre dientes Ana. "Te lo puedo explicar todito", dijo Mario. "Mario tiene razón", hablo Soledad. "Tú te me callas golfa! Dices otra palabra y te mato, me oyes, te mato!" - gritó Ana. Atemorizádamente Soledad se arinconó en el borde de la cama con sus brazos alrededor de sus rodillas intentanto de cubrir sus senos descubiertos. "¡¿Qué explicación me vas a dar perro?!" - preguntó Ana. "¿Qué acaso de casualidad los dos estaban desnudos y se confundieron de habitación, y ¿cómo chucha terminó ella encima tuyo cachandote?, ¿Ah? ¡Responde mierda!" - dijo sarcásticamente Ana. "Tr...tr...tranquila porfavor", tartamudeó Mario. "Pinches cabrones, ¿cuanto tiempo lo han estado haciendo a mis espaldas?" - preguntó inquietamente Ana. Un silencio incómodo hubo en la habitación. La respiración de Ana se oía hasta afuera. Soledad llora sin cesar arrepintiéndose por lo hecho entre dientes. "Qué dices puta?" - preguntó Ana apuntándole el arma a Soledad. Soledad dió un grito. "Perdóname porfavor Ana, perdóname porfavor!" - dice rápidamente Soledad de rodillas y cabizbaja en la alfombra arañando tal. Mario con ambas manos le ruega a Ana que no sea estúpida y no cometa una tontería. "Mi amor te amo." - dijo Mario. "No seas tarado Mario, dices que me amas cuando te andas tirando a mi hermana." respondió rápidamente Ana. "¿Porqué Soledad, porqué hermana?" preguntó llorando sin calma Ana. "Ojala que ambos se pudran en el infierno!" - deseo en voz alta Ana. "Mario te aseguro que de aquí no van a salir bien." dijo Ana. Desde fuera una luz inmediata alumbro las cortinas del dormitorio y un disparo se oyó hasta los cielos. Soledad tiritaba atemorizadamente. Mario cubierto en una especie de polvo blanco. Ana disparó al techo haciendo un hueco y dispersando una espuma blanca por todo el dormitorio. Todos tosieron al unisono. "¡¡Ana!! La niña va a llegar o ¡¿ya llegó?!" dijo Mario. "¡Todavía falta imbecil no trates de cambiar el tema!" gritó Ana. "Ana porfavor piensa en la niña que se va a quedar sin padre, sin tia y con su madre tras rejas", dijo Soledad. Ana sonríe a medias. Algo tienes de cierto Soledad. La niña se va a quedar sin padre y sin tia. En lo que te equivocas es que su madre vaya a estar tras las rejas. Ahora suelta una sonrisa plena. "Pero An..." no termino Mario de hablar. El disparo retumbo por toda la habitación y había sangre desparramada en media cortina. Otro disparo se sintió inmediatamente ese fue dirigido a Mario que cayó de cara a la alfombra junto a su mesa de noche que tanto detesto cuando Ana lo obligó a comprar. Ana untada de sangre fue corriendo a la sala a ver si ya habia llegado su hija. Vió tras la ventana algunos niños sentados en una banca jugando con su nintendo. "¿Qué raro?" se preguntó a si misma. Por lo general esos niños se quedan ahí un buen rato despues de que el bus los haya dejado. De inmediato dirigió la mirada a la puerta y la vió sin seguro. Marilyn, asi se llama la niña, siempre deja la puerta sin seguro despues de que entra. Ana todavia no ha podido corregirle ese mal habito. "¡Marilyn!" dijo en voz alta atravezando las paredes. "¿Mi vida estás ahí?" preguntó nuevamente en voz alta Ana. Ana subía las escaleras lentamente vió la mochila de su hija en el pasadizo como usualmente la deja y sus zapatitos fuera del cuarto. Una luz intensa aparecia entre los bordes de la puerta semi abierta que provenia de la ventana del cuarto. Abrio la puerta lentamente y vio a Marilyn ensangrentada con la mirada vacia, como yendose de este mundo. El disparo al techo la habia atravesado. El telefono estaba colgando de su mano izquierda. Ana gritó y cuando se dirigía hacia Marilyn alguien la detiene de su brazo. "Alto!" dijo la persona tras de ella. Las sirenas de los policias se oian por toda la cuadra.

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